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Los valores de una persona, los valores de una empresa

Respeto, amor, libertad, justicia, tolerancia…: son valores, y muy conocidos. Podemos definir un valor como el comportamiento que desarrolla un sujeto respecto a un objeto.

¿Cómo decidimos cuáles son nuestros valores?

En las personas, los valores se adquieren por enculturación en la infancia, o por descubrimiento propio en periodos más maduros. Incluso en ocasiones, rechazamos algunos de esos valores adquiridos por tradición y los modificamos por otros que nos gustan más.

¿Cuántos valores puedo tener?

Las personas, podemos tener “todos” los valores del mundo, porque los valores son “buenos”, y si no tenemos algún valor, siginfica que lo que tenemos es un “antivalor”: Odio, discriminación, intolerancia, mentira, esclavitud… Por poner ejemplos fáciles.

Porque en realidad, aunque tengamos “todos” los valores, tendemos a priorizarlos hasta el punto de que algunos pueden decaer en favor de los que más nos movilizan. Por ejemplo: hay personas que exigen la tolerancia de maneras irrespetuosas, o hay quienes piden justicia deseando el mal.

Porque la vida no es simple ni lógica, es más bien compleja y contradictoria. Pero cuando nos ponemos en términos de percepción de marca, tenemos que intentar transmitir una imagen sólida, y las contradicciones pueden dificultar esta labor.

Es fácil entender que las personas tenemos valores, pero ¿es necesario que las empresas definan sus valores? Sí, es muy necesario, porque una empresa es un organismo vivo y pensante, y con esta definición de valores, facilitamos la transmisión de mensajes a públicos, tanto internos como externos.

No podemos decir que una empresa tiene todos los valores del mundo, porque para transmitirlos, hay que ser algo más concretos y “mojarse”. No queda de otra que priorizar, reconocer lo que más hacemos -hábitos- y lo que más nos preocupa. En última instancia, tendremos que decidirnos por los valores que nos distinguen.

¿Cuántos valores definir?

En esto, menos es más. Hay algunas empresas que intentan “contagiar” a la organización un listado de 10 ó 12 valores. La experiencia profesional dice que, si estás empezando, es mejor hacerlo por algo más fácil.

Proponemos buscar 3 valores que sirvan como eje para destapar o evocar todo lo que hay detrás de un proyecto empresarial. Estos valores, además, han de ser fáciles de recordar, inesperados y diferenciales. También hay que intentar que estos valores no estén muy manidos. Perdón si los estás usando pero…: ser originales o ser diferentes no pueden ser tus valores diferenciales. 

Con valores bien pensados y ajustados a la empresa, conseguiremos que, estos valores, sean asumibles por todos los públicos de la empresa. Otra cosa es que la manera de explicarlos, que puede ser con frases, como hace Starbucks o con textos más extensos, como por ejemplo, los de Google.

Sea como sea, define bien tus valores y dedica un espacio físico de tu empresa a exponerlos, para que os acompañen, cada día, en la andadura de tu proyecto y que, poco a poco, toda la organización los integre.

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